A DEYANIRA MESTRA OVIEDO
(soneto alejandrino)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala
Como
los quibbes de la Niña Deya no hay otros en Cereté y en el Sinú entero
Nabo Cogollo Guzmán
Deyanira se levanta desde muy de madrugada
A fritar palanganadas de sus quibbes deliciosos;
Los prepara con esmero y sus hijos hacendosos
Se deciden a ayudarle a aquella madre dedicada.
La fritura es tan crujiente como el sol de la
alborada,
Y no falta el complemento que los hace más sabrosos:
El genial suero pitón con encurtidos sustanciosos
O el vinagre hecho de plátano y cebolla bien
picada.
Deyanira es tierra y pueblo, viva herencia
cereteana
Que se gana honestamente la existencia en la jarana
Del comercio cada día con frituras orientales.
Con esfuerzos y sudores levantó a su descendencia,
Como ejemplo de una raza caribeña cuya esencia
¡Hizo patria con su ejemplo de valores ancestrales!
Madrid Cundinamarca
Diciembre 29 de 2025
