A LADIS RAMOS
(soneto alejandrino)
Por: Nabonazar Cogollo Ayala
A Ladis Clarisa Ramos López
Con admiración, cariño y aprecio
Luchadora de la
vida que naciste en los eriales
Del Sinú de los abuelos
con la fuerza de un ciclón;
Te acunaron en el
Bongo bajo rancho y camellón,
La experiencia del
bautismo te zambulle entre raudales.
Aprendiste los
saberes del ancestro entre corrales,
El ordeño, la
marcada, la cocina en hornillón…
Con el temple del
acero fuiste criada cual varón;
Para hacerte fundamento
del hogar en los sitiales.
Quiso el Dios del
universo que alegrara tu existencia
Una hija primorosa
de magnífica presencia,
Cuya risa cantarina
fue tu bálsamo filial…
Escritora de vivencias
que plasmaste en la novela
La experiencia de tu
alma que se escribe a duermevela;
¡Como espléndida
cronista de un vivir trascendental!
Madrid Cundinamarca
Enero 11 de 2026
UNA MUJER DE ARMAS TOMAR
Por: Nabonazar Cogollo Ayala
LCRL
En la ciudad de Cereté vive desde hace más de 45 años la señora Ladis
Clarisa Ramos López, mujer de trabajo, carácter fuerte a la manera de los
padres y abuelos del Sinú viejo, y aparte de eso, adicta a las letras en sus
ratos libres cuando se dedica a poner por escrito lo que ha sido su vida. Nació
el 20 de mayo de 1948 en el corregimiento El Bongo, municipio de San Pelayo,
en el hogar de Pedro Marcelino Ramos Ávila y Juana Evangelista López. Fue la
quinta de doce hijos. Todos los hermanos se criaron en la finca El Bongo,
entre el trabajo del campo, el arreo de las vacas, las labores de ordeño, la hechura
del queso y mantequilla, entre otras actividades. Dicho en sus propias palabras
ella narra cómo fueron sus primeros años de vida y posteriores, así:
“Nuestra crianza fue dura, nos tocaba encerrar el ganado para así valorar el trabajo y saber cómo es que se ganaba la plata. Nuestros papás nos enseñaron a luchar la vida y a sembrar la tierra con nuestras propias manos. Mi papá era un hombre de campo muy exigente, extremadamente celoso con las hijas hembras y chapado a la antigua. Nos tenía radicalmente prohibido que nos fuéramos a bañar al rio Sinú, porque se nos transparentaba la ropa; sin embargo, nosotras, las mujeres, sobre todo, porque con mis dos hermanos hombres no había problema, íbamos a escondidas. Todos aprendimos a nadar con pericia y cruzábamos el río a puro nado. La tierra la sembrábamos y cosechábamos, luego veníamos a Cereté, en burro, a vender la cosecha donde los turcos en el centro. Nuestra madre cosía y bordaba en su máquina de coser. Mi mamá nos cosía a todos la ropa con tela otomana que la traían en grandes piezas desde Cartagena hasta Lorica y de ahí hasta San Pelayo, esa era otra de las actividades económicas adelantadas por nuestro padre. Mi papá compraba dichas piezas en el comercio cereteano, para esos menesteres.
Cuando salíamos todas las niñas Ramos a la calle los demás muchachos nos hacían la burla y nos decían el colegio. Yo llegué a Cereté aproximadamente de 29 años, hacia 1977, con mi única hija, Enith Hernández Ramos, chiquita a mi lado, quien entonces tenía 5 añitos. Llegué a trabajar donde las Hermanas Misioneras de la Madre Laura. La madre superiora en esos momentos era la hermana Josefina Alzate, quien me le enseñó las primeras letras a mi hija. Pasados los años me salió un trabajo para cuidar a don Guillermo García Sánchez, en su propiedad del barrio Montecristo con salida al mercado. Para allá me fui con Enith, yo le suministraba las medicinas a don Guillermo y luego que me gané su confianza, asumí como ama de llaves de la casa. Cuando él falleció, me dejó en propiedad la casa y desde entonces he vivido en ella. Mi hija se hizo grande y acabó la carrera de administración de empresas, ella ya falleció hace unos años, pero me dejó un nieto adorable que se llama Guillermo Daniel Muñoz Hernández, con quien vivo actualmente. Mi hija fue empresaria exitosa y junto con Rosilda Ramos, una de mis hermanas, fundaron el estadero Río Club, ampliamente conocido en Cereté.
En mis ratos libres he venido escribiendo una novela autobiográfica titulada VIDA DE LADIS RAMOS, que yo juzgo bastante buena porque cuenta lo que fue mi vida, criada con los rigores del tiempo viejo. La escribí como una enseñanza para las nuevas generaciones en Cereté y Córdoba. Espero verla publicada y que todos la sepan aprovechar. Si Dios no me tiene con vida para entonces, pido a mis familiares y al profesor Nabonazar Cogollo Ayala, que la publiquen, sin embargo, porque en esas páginas queda una parte de mí. Eso es todo, los quiere y aprecia, Ladis Ramos”.
Como podemos ver, se trata de un testimonio de vida valioso para todos y cada uno de los cereteanos. Quedamos comprometidos a que dicha novela vea la luz pública.
21/01/2026
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